Solo hay que despertar y cambiar el sueño

Los problemas de nuestro planeta no son un fenómeno nuevo. La contaminación del aire, de las aguas, el alimento y del suelo, la destrucción de los bosques y selvas por talas, la minería que genera la extinción de especies valiosas son temas que confrontan constantemente a la ciudadanía a través de la televisión, las revistas, etc.

En las últimas décadas el ser humano ha enfrentado la problemática del deterioro de su salud por daño al entorno, asumiendo posiciones sustentadas en procesos en los cuales la experiencia ha sido fundamental para reflexionar sobre lo que llamamos desarrollo.

Basados en esa experiencia, y desde esos conocimientos occidentales se ha hecho reflexión y por por el ejemplo que nos han dado las comunidades indígenas nativo americanas debemos construir un pensamiento basado en lo vital; que bajo un entrenamiento natural el cual debemos proponer como un elemento viable metodológico desde la cosmogonía antigua; con el objetivo de orientar, enseñar cómo ser un ciudadano global para “generar una presencia humana en este planeta que sea ambientalmente sustentable, socialmente justa y espiritualmente plena”, a través de una participación activa en aras de mejorar la calidad de vida y en especial la salud mental, emocional y física de nuestro entorno vital humano.

Toda la actividad realizada dentro del simposio invita al compromiso colectivo desde la iniciativa individual; alrededor de este proceso, no sólo se desarrollan sus conocimientos, sino que se recuerdan desde lo ancestral, se activan valores y actitudes que contribuyen en la formación de un ser ciudadano global, seguro de su razonamiento participativo y con un comienzo de autonomía comunitaria en su territorio.

Desde la educación ciudadana es importante que las personas que habitan en una ciudad o poblado no practiquen ejercicios mecanizados e inconscientes que afecten por repetición al entorno y la salud; entonces hay que preguntarnos ¿cuáles son estos problemas y cuál es la forma de solucionarlos? Se requiere un comienzo de cambio de HÁBITOS Y COSTUMBRES, un cambio de estilo de vida, adoptando un “ESTILO DE VIDA BAJO LA PRACTICA DE UNA ÉTICA VITAL Y UNA ECOLOGÍA HUMANA”; Para poder dar una explicación de la misma a los niños (desde el nivel inicial) por parte de los adultos sobre la necesidad de hacer un esfuerzo, de unirnos para poder realizar la gran tarea del NO DAÑO que nuestro planeta está demandando.

Un estilo de vida ecológico es un sistema de comportamiento en el que cada una de nuestras acciones debe ir encaminada a cuidar el medio ambiente; es eliminar radicalmente todas aquellas conductas que pudieran afectar el equilibrio de la naturaleza, de nuestras vidas porque debemos estar conscientes que el destino de nuestro planeta está en nuestras manos.

Si los niños y sus familias incorporan este mensaje, si los docentes lo transmitimos comprometida mente, las organizaciones sociales lo ponemos en práctica, las religiones y grupos espirituales lo predican; asegurarán a las futuras generaciones una conciencia ecológica humana y una ética vital para el cuidado de la vida y nuestra especie.

Omar David Niño Yanguma
Universidad Jorge Tadeo Lozano

Pedagogía constitucional.

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