TE AMO, MADRE DIVINA

La fuerza del amor, desde el eterno femenino, resplandece desde el vacío iluminador que inspira la creación y sostiene el espíritu universal de la vida que se ve reflejado en la ley centrífuga y centrípeta que sostienen las galaxias, sistemas solares y en nuestro caso tiene su fuente enfocada en venus. También podemos ver que se desdobla en la humanidad en cada uno de los seres femeninos, se expande en cada célula, molécula y átomo y en lo más mínimo de los elementos que compone el átomo: los iones, protones y electrones; en fin, vibra en todo lo que sostiene la creación desde lo más mínimo hasta lo más infinito. Nos obedecemos a honrar lo femenino en reciprocidad con la vida, en armonía con la sabiduría de lo masculino.

Lo eterno femenino se compone de cinco aspectos:

    • La madre cósmica la gran matriz de la creación (la gran anciana de los días):
      Es el misterio no comprendido más sabio y justo en el que se desenvuelve la vida: nacimiento y muerte como almas gemelas que van y vienen en la manifestación divina para comprender el ser en la renovación de la renovación por la eternidad. Llegará un día en el que ella decida entrar en la noche cósmica (la muerte del todo), así como le dio origen al día cósmico (la vida del todo). Ella es la madre del todo: del espacio, del vacío que sostiene y sostendrá el todo, es el espíritu manifestado del amor desde lo más sublime en la eternidad, en sincronía con la sabiduría del padre.
    • La madre de las humanidades o madre cósmica interior (Tonanzin, Bachue, Isis, Diana, María, etc.)
      La madre manifestada en su forma humana ha sido honrada desde el origen de los pueblos. En todas las culturas y diferentes cosmogonías aparecen los relatos, mitos y cultos acerca del origen de las diferentes humanidades en cada territorio (Eva, Isis, Adonia, María, Tonanzin, Bachué, etc.) no importa el nombre que le demos. Ella está presente generando la vida y engendrando la fuerza del amor en cada pueblo o raza, ella es la sabiduría del amor y genera el poder de la reproducción humana así como del alimento. Sin ella estaríamos perdidos, no existiríamos, por lo tanto es nuestro deber cuidar lo vital y todo lo femenino; por hacer lo contrario es que hoy en día la raza humana corre el riesgo de desaparecer.Por medio de ella se ha manifestado el espíritu que sostiene la vida y sus elementos: agua, aire, fuego y tierra, sostiene leyes de equilibrio como la electricidad, el magnetismo, la cohesión y la gravitación en este universo. La sabiduría antigua enseña que desde esta fuerza del eterno femenino manifestado como madre de la humanidad también es nuestra divina madre cósmica particular e interna, representada en cada relato, cosmogonía y desiderato cósmico particular. ¿Qué haríamos sin ella, sin la fuerza del amor?
    • La Madre Particular (mamá, aquella que creó nuestro cuerpo físico y nos formó)
      Es la madre que genera nuestra naturaleza, aquella que podemos llamar desde el corazón para que guíe el mundo de nuestra relación con el todo, es aquella que sostiene el mundo de nuestros sueños y la razón de ser en este aprendizaje humano.
    • Nuestra madre divina que genera la naturaleza particular, fue ella la que hizo que surgiera nuestro cuerpo humano de una matriz, produciendo el óvulo germinador, fue ella la que hizo que se reprodujeran y multiplicaran las células, los órganos y sistemas. En fin, sin ella manifestada en una mujer no estaríamos en este plano ni cuidados como lo hace la madre desde el eterno femenino. Todo aquel que anda en una relación inarmónica con la madre que le parió, no debe esperar que le fluya la vida y que todo le funcione como humano. Así que una de las arduas tareas como humanos es entrar en armonía con esa fuerza interior que hay en ella.
    • La fuerza mágica del amor que originó nuestro intuito desde nuestro corazón.
      La divina madre, como fuerza que nos da los impulsos instintivos e intuitivos para relacionarnos con todos los elementos de la naturaleza (espíritus que sostienen la vida de animales, plantas, agua, aire, fuego, tierra, etc.) actúa como gobernante de los elementos y es maravillosa. Esta fuerza natural del amor contiene el control en forma mágica e indescriptible de los elementos pobladores de la tierra (del reino mineral, vegetal y animal). En todo cuerpo en la naturaleza existe una chispa divina que contiene la fuerza vital de la creación (madre y padre Dios) y que se relaciona y obedece a aquellos que han conectado su chispa divina con ella. Por otro lado en esa danza cósmica del amor (madre) y la sabiduría (padre) se manifiesta la fuerza de la semilla y la fecundación que en conclusión es lo que nos genera la potencia sexual, la atracción de los sexos y la fuerza natural instintiva de conservación de la raza desde lo maternal y paternal. ¿Qué estás haciendo por el cuidado de la madre tierra y sus elementos?, piénsalo.
    • La madre muerte (Coatlicue azteca, Huitaca muisca)
      La madre muerte espera a todos los seres vivientes con un resultado de acuerdo a las leyes naturales vitales que le corresponden. Nadie estará excepto de esta ley. Por lo tanto el humano debe ir al sueño para que se entrene en la muerte pequeña o mundo de los sueños. Ella es la que nos ayuda a discernir en nuestra psiquis todo aquello que genera sombras u oscuridad.El ser humano cuenta con un ego que está compuesto de valores y antivalores que le podríamos llamar luz y oscuridad. Todo aquello infrahumano que genera dolor, tristeza, desolación y enfermedad se propicia desde nuestra propia oscuridad egógica, por eso tenemos que laborar en la eliminación de todos esos elementos infrahumanos y morir conscientemente aquí y ahora, transformando, comprendiendo y dando muerte a todo lo que genere dolor en nosotros (celos, mentira, orgullo, soberbia). En la medida que vamos muriendo conscientemente para que la esencia se libere, estaremos despertando y fortaleciendo la vida para ir con luz o iluminación al seno de la madre divina muerte. Junto con ella podremos comprender el hondo significado de para qué estamos aquí y ahora. Presta atención a tus sueños ya que son la mitad de tu vida, descífralos con la ayuda de la madre divina y comprenderás que lo importante es ser feliz para poder morir en paz. La madre del vacío, convertida en muerte ama entrañablemente a sus hijos y por eso se los lleva al lugar de la oscuridad para que conozcan su luz.

TE AMO, PRÁCTICA CON LA MADRE DIVINA

Estando en NAKU, centro de la selva amazónica, en compañía de hermanos nativos y occidentales, entramos en una práctica maravillosa con una de las plantas sagradas que me conectó con el centro del corazón de la selva. Estando allí fui parido hacia dentro de La Madre, atravesando por tres vaginas de maravilloso color rosado con violeta azuloso.

Al salir entrándome hacia el centro del útero de la matriz de la madre tierra vi que estaba frente a frente con la madre selva y pregunté: ¿para qué me habían llevado hasta este lugar? Y la madre me dijo: el poder de la mujer puede curar este mundo y salvar de alguna manera a la humanidad del desastre que ha propiciado.

Si de verdad quieren contribuir y ayudar a armonizar la sanidad en la tierra, todas las tardes o mañanas deben hacer el ejercicio de conectarse con el centro del útero de la madre naturaleza: ellas haciendo un masaje con la mano derecha sobre su vientre de derecha a izquierda y los varones con la mano izquierda sobre su abdomen de izquierda a derecha, ambos deben cantar la palabra «AAAAAAAA OOOOOOOOOOO», respiran y desde lo más profundo de su intención y corazón imantan a todo el planeta, la humanidad, los cuatro vientos y a todo ser sintiente visible o invisiblemente diciéndome profunda y sinceramente: ¡TE AMO!

Si estas frente a alguien puedes mirar a sus ojos y con profundo amor y respeto honra la esencia que habita en esa persona, saludándola a su interior con el ánimo de expandir la medicina en mí y diciéndole: ¡TE AMO!

“No confundas manifestaciones de amor porque el amor es amor y como tal se debe respetar y honrar”
Suaga Gua Ingativa Neusa- SIN

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